The Canticle of Zechariah (Benedictus)

Formation Friday August 4, 2023 (en español abajo)

Canticle of Zechariah (Benedictus) Luke 1:68-69

Prepared by Layna Maher, OFS, Chair, National Formation Commission, OFS-USA

Each morning, the Canticle (song) of Zechariah, the Benedictus, is prayed in the Liturgy of the Hours as part of our Morning Prayer. As we pray the Benedictus, the Church remembers John the Baptist, the “forerunner of Jesus” at the beginning of every day.

The opening words of this Canticle, “Blessed be the Lord, the God of Israel” give us the name Benedictus, a Latin word for Blessed.

• Why do we start each day with this Canticle?

• What does it mean for us as Catholics and as Franciscans?

As we awaken in the tender compassion of our God the dawn from on high shall break upon us and one of the first things we do, is to sing this blessing of God.

Pray the Benedictus—read to yourself or out loud with a prayer partner

Benedictus: The Canticle of Zechariah

Blessed be the Lord, the God of Israel;

he has come to his people and set them free.

He has raised up for us a mighty savior,

born of the house of his servant David.

Through his holy prophets he promised of old

that he would save us from our enemies,

from the hands of all who hate us.

He promised to show mercy to our fathers

and to remember his holy covenant.

This was the oath he swore to our father Abraham:

to set us free from the hands of our enemies,

free to worship him without fear,

holy and righteous in his sight all the days of our life.

You, my child, shall be called the prophet of the Most High;

for you will go before the Lord to prepare his way,

to give his people knowledge of salvation

by the forgiveness of their sins.

In the tender compassion of our God

the dawn from on high shall break upon us,

to shine on those who dwell in darkness and the shadow of death,

and to guide our feet into the way of peace.

Glory to the Father, and to the Son,

and to the Holy Spirit:

as it was in the beginning, is now,

and will be forever. Amen.

In the Benedictus, we join ourselves to the mission of St John the Baptist, who came to prepare a way for the Lord by being a witness of God’s love and salvation. It calls us to do the same.

It calls us to:

• Show mercy (Matthew 25: 35-40, The Corporal Works of Mercy)

• Be a prophet of the Most High (share our faith by how we live our lives)

• Give His people knowledge of salvation by the forgiveness of their sins

• Shine on those who dwell in darkness and the shadow of death

• Guide our feet into the way of peace.

Our work each day is to use our voice and our lives as a personal witness – like John the Baptist –where we live, where we work, and wherever we go, to make God’s presence known to each person we encounter.

OFS Rule Art. 14 “Secular Franciscans, together with all people of good will, are called to build a more fraternal and evangelical world so that the kingdom of God may be brought about more effectively…”

Reflection Questions:

• How have you shown or experienced mercy or compassion?

• What opportunities did you miss to show mercy and compassion?

• How have you experienced forgiveness

• How have you shined the Light of Christ into the world?

• How have you brought peace into the world?

• Personal Challenge: Think of opportunities that you missed to forgive or to show mercy. Resolve to carry this out for a particular situation that comes to mind.

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4 de agosto de 2023 Comparta con su fraternidad local

Cántico de Zacarías (Benedictus) Lucas 1:68-69

Preparada por Layna Maher, OFS, Presidenta, National Formation Commission, OFS-USA

Cada mañana, el Cántico (canción) de Zacarías, el Benedictus, se reza en la Liturgia de las Horas como parte de Laudes. Mientras rezamos el Benedictus, la Iglesia recuerda a Juan el Bautista, el “precursor de Jesús” al comienzo de cada día.

Las palabras iniciales de este Cántico, “Bendito sea el Señor, Dios de Israel”, nos dan el nombre Benedictus, una palabra latina para Bendito.

• ¿Por qué comenzamos cada día con este Cántico?

• ¿Qué significa para nosotros como católicos y franciscanos?

Mientras despertamos Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, y una de las primeras cosas que haremos, es cantar esta bendición de Dios.

Reza el Benedictus: Solo o en voz alta con un compañero de oración

Benedictus: Cántico de Zacarías

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo,

por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia

que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

En el Benedictus nos unimos a la misión de san Juan Bautista, que vino a preparar el camino del Señor siendo testigo del amor y de la salvación de Dios. Nos llama a hacer lo mismo.

Nos llama a:

• Mostrar misericordia (Mateo 25: 35-40, Las Obras de Misericordia Corporales)

• Ser profeta del Altísimo (compartir nuestra fe por cómo vivimos nuestras vidas)

• Dar a su pueblo conocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados

• Brillar sobre los que habitan en la oscuridad y la sombra de la muerte

• Guíar nuestros pasos por el camino de la paz.

Nuestro trabajo cada día es usar nuestra voz y nuestra vida como un testimonio personal, como Juan el Bautista, donde vivimos, donde trabajamos y dondequiera que vayamos, para dar a conocer la presencia de Dios a cada persona que encontramos.

Regla OFS Art. 14 “Llamados, juntamente con todos los hombres de buena voluntad, a construir un mundo más fraterno y evangélico para la edificación del reino de Dios,…”

Preguntas de reflexión:

• ¿Cómo ha mostrado o experimentado la misericordia o compasión?

• ¿Qué oportunidades perdió de mostrar misericordia y compasión?

• ¿Cómo ha experimentado el perdón?

• ¿Cómo ha hecho brillar la Luz de Cristo en el mundo?

• ¿Cómo ha traído la paz al mundo?

• Desafío personal : Piense en las oportunidades que perdió para perdonar o mostrar misericordia. Resuelva llevar a cabo esto para una situación particular que le venga a la mente.